Encantan a director Pavel Nikulin de Rubin Kazan que la llegada de Barcelona en el Tsentralnyi Stadion al final del mes está fijada para ser resuelta por una muchedumbre del sell-out.

Los dos lados ajustan apagado para la segunda vez en estaciones consecutivas en la etapa del grupo de Champions League y era el año pasado los rusos que ganaron la pelea de puntos a casa y lejos.

Los catalanes llegarán en Kazan con venganza en mente pero mirarán el sistema que se hará frente con una vista desalentadora de apenas debajo de 30.000 ventiladores enojados de "Volzhanye".

"Tenemos 5.000 asientos salidos a la venta en la arena y la tendencia de las ventas es buena. Diario estamos llenando la tierra por por lo menos mil más. Todos los boletos baratos se entran en el soporte del este," Nikulin dijo el periódico ruso Deporte-Expresa.

"Tenemos un contingente de 1.060 asientos que tengamos que dar a la UEFA pues el estado de las regulaciones, sino si la unión europea del balompié no quiere todo este contingente, tenemos una reserva que vaya en venta."

Hasta ahora apenas debajo de 20.000 boletos se han vendido en total, entre ellos muchos a escorts Barcelona. El estadio "central" tiene una capacidad de 30.000 y será interesante ver cuántos hacen los ventiladores de Blaugrana el viaje largo a una de las ciudades más multiculturales de Rusia.